Consumidores y confianza.

Nielsen ha constatado que los consumidores no confían demasiado en la publicidad online en general, en los medios genéricos de información. El estudio ha detectado que son los medios convencionales los que aportan un grado mayor de confianza entre los consumidores: TV, radio y prensa escrita.

La investigación se refiera a los mensajes publicitarios que aparecen como resultados de búsqueda, enlaces y banners:

  1. Un 63% de los encuestados confía en la publicidad en periódicos
  2. Un 56% confía en los spots de televisión y en los anuncios en revistas.
  3. Un 26% confía en los banners
  4. Un 34% en los enlaces patrocinados.
  5. El 18% de los encuestados afirma confiar spots en móviles.
De forma paradójica, Nielsen a encontrado que el 61% de los encuestados confían en los comentarios sobre productos realizados por los usuarios de webs especializadas en consumo. Las recomendaciones también son muy bien valoradas por el 78% de los encuestados.

El panorama cambia radicalmente si el usuario está en una página de una marca de prestigio, en este caso 60% confía en la autopublicidad de las marcas. Es significativo la alta confiabilidad de los contenidos generados por los usuarios, un 61% confía en webs tipo blogs o similares.

La conclusión de estos estudios es importante:

  1. La publicidad fuera del medio publicitario web de la empresa es más cuestionada.
  2. La adscripción de la información a una marca reconocida o la identificación nominal de su fuente – que persona lo ha escrito – convierte de facto la información en confiable.

La baja eficiencia de publicidad en medios saturados y los costos de desgaste de la marca, suceden en medios con gran variedad de banners, todos en lucha por la mejor posición y tiempo. Aquí podemos encontrar publicidad de bwin o una ONG a centímetros y dan la impresión – confirmada por Nielsen – que son muy poco eficientes. Trasladan dudas a los consumidores sobre veracidad, objetividad y valor ético.

Conclusión: Anunciarse en su web es un acción segura; por el contrario, hay que “medir muy bien” las acciones exteriores y tener total control de las variables impuestas por el medio de difusión masivo.

Comunidades y Redes

Está de moda el planteamiento de tratar comercialmente las redes sociales y/o comunidades en internet. Algunas empresas como cocacola han decido desarrollar una comunidad a partir de los registros de usuarios. Es una idea cándida e inocente.

Como todos las ideas de éxito ahora hay muchas empresas que afirman crear redes de usuarios que permitan la participación ccoperante entre de los usuarios. Hay cierta ironía en el hecho de que las marcas comerciales pretendan reconvertir registros de clientes en redes o comunidades activas cuando, en su esencia, son planteamientos incompatibles. Muchos confunden redes con agrupamientos de usuarios articulados en torno una tecnología de comunicación.

Una red es un producto de la interacción, de la asociación recíproca entre los subscriptores. Surge de la interacción entre los tecnológico y lo social En una red de verdad o “RSR” hay una distancia imprevista entre el origen del mensaje y sus modificaciones finales después de que haya sido flitrada, ampliada, corregida, criticada, enriquecida, fulminada… por parte de los usuarios. La respuesta de una red es compleja y no exenta de dificultades para el culto de las marcas.

Me refiero a que en estos momentos entre algunos ‘los expertos’ de marketing y se propaga una confusión palpable entre las:

  1. Redes Sociales Real: ‘RSR y su infinita cascada de mini y subredes.
  2. Las redes de usuarios en la comunidades de conocimiento. “RSC”
  3. Red de relación social específica “RSE”, ver The social software weblog o quickbase
  4. Colectivos de participación abiertos o cerrados.
  5. Las web dinámicas con registros sobre grupos humanos no coherentes.
  6. Otras formas más difusas.

Según el grupo Erosky, las redes sociales “crecen a razón de 400 por hora, y ha formado casi 100.000 comunidades.” lo que significa que responde a una gran necesidad de comunicación y contacto así como un importante campo de negocios. Las redes pueden ser usadas comercialmente, pero en un sentido muy distinto al que se pretende. Más adelante hablaremos con más extensión del tema.

En general, las redes a las que se refieren los publicitas apuntan a los niveles 2 y 3. Respecto al nuevo perfil de empresa que nace de la inserción de la publicidad en supuestas redes lo mejor que se puede decir es que aún no han comprendido aquello que se pretende: la naturaleza compleja de las redes reales. Existen empresas que afirma disponer de tecnología para intervenir en las redes, ¡incluso crearlas!: ha nacido el mito de que si dispone de una herramienta técnica de interconexión social detrás necesariamente surgirá una red social de conocimiento o de interés. Lo que habrá nacido en este caso es una agrupación de interés.

El atrevimiento de considerar que las llamadas redes tipo facebook o neurona comos auténticas RSC – cuando son realmente agrupamientos interesados de usuarios – es mayúsculo. Detrás de una parte significativa de registros profesionales abiertos e intercomunicados está claramente operando el deseo de mantener una estructura humana confinada para colocar publicidad especializada y convertir los registros mismo en codiciados objetos de valor mercantil.

Mucha gente, por ejemplo un tal Gates, quiere adquirir Facebook y lo quieren hacer en la gusta medida, un 5%, lo necesario para acceder a las cualificadas bases de datos. Este es su valor.

Seguiremos.