Redes

Las sociedades humanas se comportan por leyes curiosas: La información no está sólo en las cabezas de las personas, por lo visto, ahora habita también en las conexiones, en los circuitos y canales de información que compartimos. Los contenidos son compartidos por las relaciones entre personas que se comunican. La redes sociales de conocimiento RSC son agrupaciones de personas que comparten intereses. El uso de las estructuras de redes de personas autoconfinadas es más bien sencillo, de hecho es una de las nuevas tendencias publicitarias: crear RSC y aprovecharlas comercialmente. Por suerte, pese a que el proceso es largo, esconde pocos secretos.

Las “redes de verdad” son más complejas, me refiero a las redes sociales reales o RSR, las que se forman espontaneamente fuera de “la vaina de internet”. Detectarlas e insertar mensajes publicitarios en las RSR es el reto de la gran publicidad y el objetivo de las técnicas marketing que hemos denominado aproximativo.

Redes humanas: Rogelio y RadioHead.

Radiohead es un grupo musical que está cambiando las normas del intercambio comercial impuestas por las multinacionales. Usted puede bajarse su música a cambio de nada o muy poco, lo que considere justo. El resultado es asombroso: más de un millón de descargas en una semana que han acumulado un cantidad superior a nueve millones de dólares. Se ha comenzado a comercializado su música con una reglas muy diferentes a las marcadas por las compañías discográficas.

¿Por qué? Muy fácil, el comportamiento de las redes sociales es más complejo que el de los consumidores aislados. La distribución de la CDs musicales a cambio de una estimación aproximadamente que piensa justa de su precio, o bien, una colaboración pequeña, dispara las conductas de miles de personas, y es la red en su conjunto quien dictamina de forma transparente el valor del mercado, mejor decir, los diferentes rangos de precios para grupos y subgrupos humanos. Ya no hay un valor único de referencia, hay una tabla de valores socialmente determinados. Esto es nuevo.

Apelar al sentido de intercambio espontaneo de los consumidores demuestra que somos cada día más conscientes del poder de las redes y del nivel de madurez de las mismas. ¿quién te obliga a donar un euro a una ONG? ¿Quién a a pagar 50 céntimos por un disco de “Simbiosis Permanente Madonna”, desde nuestro parecer exclusivamente su madurez como consumidor.

Apelar al sentimiento de justicia y reciprocidad en las redes humanas en Internet es especialmente rentable siempre que se premie cualquier conducta retributiva, desde 10 céntimos en adelante, se garantice el procedimiento de pago protegido y seguro, y se respete el anonimato el inversor.

Rogelio Botanz es amigo de quien les escribe. Es objetivamente un gran músico, en plena madurez ha sabido filtrar sus experiencias personales, compartidas o no por generaciones. Músico con una sensibilidad sutil que fusina o mezcla ideas musicales universales con formas construidas por la geografía. Rogelio Botanz sabe emocionar sin filigrana innecesaria. Su último disco “Vuelos” es una recopilación de temas con una banda de sonido más amplio, a nuestro juicio un trabajo colosal y original – que complicado es ser original – que ha vendido unos escasos miles para un producto maravilloso. Rogelio: aprovéchate de la libertad del consumidor para poner lo que considera un intercambio justo.

Lo curioso del tema es que esta práctica es acorde con la estrategia económica más liberal siempre que eliminemos la acción de los canales de difusión. ¿Dónde está el problema?: ¿Cuanta gente nos conoce? ¿Cómo llegar hasta nuevos consumidores? ¿Cómo usar las redes y medios para difundir nuestro trabajo?