Rumores.

La noticias está en los medios: las personas usuarias de internet son más sensibles a los bulos y manifiestan dificultades para diferenciarlos  de la noticias objetivas. La causa es obvia: la red es un fenómeno más social. La forma en que se desarollan y adquieren las creencias en el ámbito de la interacción social difiere sustancialmente de la asimilación en solitario o en pequeños grupos a través de canales legitimados.

Un rumor es una afirmación sobre un hecho supuesto que se difunde entre distintas personas y contiene información sin verificar que se da por cierta. El rumor  aumenta de incertidumbre de las personas. Mientras más importante es, mayor recorrido y profundidad en la dinámica social adquiere. Lo más increíble es que por su propia naturaleza expansiva o propagativa existe una tendencia a considerar verdadero un bulo cuanto mayor dimensión tiene. Los “bulos” o “rumores” son inevitables cuando menos reglado es el contexto donde se activa. Estos datos se conocen con claridad desde 1962 en la que  el psicólogo social Gordon Allport y publicó la “Psicología del Rumor”. Es interesante destacar tres cuestiones: (1) las personas no hacemos gran cosa por corregir el déficit de información o la desinformación, simplemente nos sumamos a la “tendencia mamífera de la mayoría”; (2) en general, las creencias sociales se substraen al proceso de verificación definitiva, son consentidas por el amparo social que le precede. (3) no es fácil cambiar, neutralizar o substituir por un enfoque neutral y objetivo  un rumor. Hay que actuar con celeridad frente al rumor.

Los rumores atacan a los problemas reales o imaginarios más importante del momento,  inyectando incertidumbre en diversas fórmulas maestras: “alarma”, “provocación”, “malestar”, “temor”… . Los bulos son ricos en “emociones disposicionales” – Datos E en nuestra terminología – siendo procesos eficientes para crear una conexión social, una “empatía emocional” en grandes grupos de personas con el chip dominante de  razonadores mamíferos sociales.

Los rumores no son poca cosa: suministran las claves semánticas para interpretar hechos sociales novedosos y orientarse, preparan las conductas antes los contextos en los que el repertorio tradicional no estaba preparado. Los rumores son formas de construir creencias rápidas  a través de la difusión abierta  en contextos personales e informales, es decir, casi todos los que usamos, incluido las redes sociales de internet. Simplifican, pero tienen la pegada de la receta, de una breve e intensa ráfaga.

La rumorología se amplifica por tres factores: omisión de datos contrarios, la acentuación de los congruentes con el rumor, y la asimilación de los datos reforzados socialmente. Internet es social. Ahora internet se muestra como un medio rápido y eficiente en la propagación de rumores. Mientras más social es internet, más potencial de difusión masiva, para deslizar ruido entre las noticias. Los niveles de ilustración del personal, los hábitos de contrastación de las fuentes y datos, la búsqueda de fuentes alternativas se ve reducida notablemente en una red social primaria tipo “myspace” o “tuenti”. Blogs sin fundamento, “anafabestias” de la red con respaldo social encuentran un cauce ideal para un “ideario de medias verdades” bulos que producen alarma social, exclusión forzosa de personas e ideas, marcas que trabajan “por debajo de la cintura” a otras marcas, partidos que orquestan oleadas de rumores… .

Estos fenómenos están asociados con la naturaleza social primitiva de nuestro cerebro. No debe considerarse algo referente al medio técnico. En internet las noticias fluyen; tanto las que se han surgen desde medios que actúan con criterios profesionales periodísticos, como las que ha nacido en el “consciencia colectiva de internet”, el enjambre social, desde una especie de mente colectiva primaria de la especie, poco dado a la deontología profesional o seguir razonamientos conforme las leyes  lógicas.

La propagación de ideología barata, fragmentos de ideas disparatadas que incluyen orientaciones y valores “poco adecuados” con los que enfrentarse  a acontecimientos relevantes  es una manifestación de la forma en que los humanos funcionamos. La rapidez del mensaje y la capacidad para replicarse son abono inmediato para los bulos, en internet y fuera de él. Lo bueno del tema, es que el antídoto  contra la desinformación tipo “bulo” podemos encontrarla haciendo click  dos enlaces abajo. El peligro, desde nuestro punto de vista, sería convivir con una red censurada o unidimensional  – hay quién dice que esto ya ocurre -, una red con pocas fuentes y además filtradas. Una pesadilla.

Los bulos también tiene mucho de pensamiento visual  (powerpointismo), ideas  soportadas por iconografía es acrítica,  por lo general, una simplificación excesiva. Es persuasivo. Es  seductor. Detrás de un bulo hay, simplificación deliberada, infografía atractiva aptas para sincronizar la mente social. El nazismo nació con bulos. El paso de un “bulo” a un “estereotipo completo” depende del número de repeticiones y del tiempo.

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