Napwaci o “NAP Canarias”. Versión 2009.

Dos años después de haber escrito algunas líneas sobre el proyecto tecnológico de mayor calado y repercusión que se acomete en nuestro archipiélago  –  hablamos de NAP de Canarias o Napwaci – abreviatura de Network Access Point– nos proponemos hacer algunas consideraciones muy generales. Con el fin de presentar nuestro punto de vista es importante exponer  algunos aspectos centrados en lo que es un NAP, su valor social y económico.

Un NAP es una infraestructura en las que se solapan físicamente diferentes proveedores de acceso a Internet o ISPs  ( Internet Service Providers ) , aquellos que gestionan las peticiones de acceso a internet.  Los NAP son los centros por los que se conduce la información por Internet de forma primaria; son los puntos de acceso directo, también hace referencia a toda la infraestructura físicas por las que se traslada información  de un punto a otro.  En ellos  hay diferentes elementos:  cables ópticos primarios, encontramos empresas que gestionan los caudales físicos de información que soportan estos cables – los proveedores ISP que mencionamos antes – , y un segundo nivel de empresas e instituciones, usuarios en el NAP dispuestos a acceder a Internet mediante la adquisición de las mejores condiciones, por ejemplo, nuestra diminuta empresa. Por tanto, un NAP es un engendro técnico capacitado para establecer conectividad a máximo nivel, es un punto neutro donde las empresa pactan las condiciones de uso en función del nivel que desempeñe cada una de ellas.

Todos los NAP son muy similares en su estructura pero tienen distintos valores en función de una variedad amplia de factores que les afectan;  por ejemplo (1) de la naturaleza en la composición de la inversión económica en los cables de transporte, (2) tanto en su número como en su capacidad de los cables, (3) en función de la naturaleza de la inversión económica y en la capitalización de la inversión del centro tecnológico,  (4) respecto al conjunto de decisiones que afecta a los múltiples niveles de seguridad que por defecto asume la plataforma. La cotización del tráfico dirigido por el NAP (5) depende del tipo conexión jeráquica y acuerdos con otros NAPs,  el diseño físico y lógico del edificio, (6) del tipo de estrategia que los proveedores ISP han diseñado de forma independiente para el NAP y (7) los proyectos empresariales que respaldan. Son todas variables que afectan a la demanda y a la oferta. Muy complejo.

El NAP de Canarias sigue un modelo mixto de financiación con gran variedad en la composición del capital económico. Esto lo hace interesante. La catalogación de este tipo de centros está condicionada también por multitud de variables estratégicas y sociales: (a) su ubicación geoestratégica en la previsible demanda internacional de internet, presente y futuro, (b) por nivel de competencia con otros puntos neutros, (c) por rol desempeñado en el crecimiento económico regional interno y externo, su aportación a un enfoque diversificado a nuevos modelos de crecimiento y (d) depende también de cómo valoremos los efectos que produce a los ciudadanos para mejorar sus condiciones de vida, recibir las oportunidades sociales y culturales en su área de influencia más próxima. Para definir con propiedad el NAP de Canarias tendríamos que hablar en produndidad sobre estos temas salvo que se asuma el riesgo de caer en la temeridad.

También es conveniente aclarar una confusión habitual cuando se habla de los NAPs.  La conectividad a la red mundial de internet, a menudo se confunde con la capacidad de los NAP para interconectar en local grupos de empresas que intercambian entre si un volumen muy alto de información y/o un volumen de información protegida. Las estrategias de comunicación de los grupos económicos más relevantes como los márgenes de seguridad necesarios para su negocio o la creación de canales o redes privados constituyen también un campo de aplicación de un NAP, pero no el único.

Si ha llegado a este punto del post, supongo que estará pensando que las cosas son realmente complejas. Es cierto. Un NAP es algo sobre lo que se debe “hablar” con cautela, con pies de plomo. Nos explicamos. A lo largo de estos años nos hemos visto forzados a establecer un plan económico para el NAP como  pyme tecnológica, decidir sobre el volumen de la inversión y establecer un plan de servicios que lo justifique. Como empresa terminal del servicio, de tercer nivel en el conjunto de empresas que hacen su vida en un NAP, estamos en la obligación de hacer un seguimiento periódico de las noticias referentes al NAP de Canarias.

En general nos hemos encontrado con el siguiente panorama: muchas de las noticias sobre el NAP de Canarias son negativas. El argumentario es extenso y muy repetido:

  1. Las formas de contratación de los terrenos para su ubicación en La Laguna y la composición de los socios.

  2. La lejanía con el punto de inserción primario del cable marino y otros temas técnicos.

  3. Alusiones a planes ocultos de enriquecimiento en todas las variantes imaginables, prácticas que reciben hoy en término de “pelotazos”.

  4. La existencia de un grupo de poder oculto, denominado sistema inversor del “ladrillo – político” cuyo fin es el beneficio monetario inmediato.

  5. El modelo de rentabilidad económica de un NAP en Canarias

  6. La forzada analogía con la rentabilidad económica y laboral obtenida en NAP de Madrid con Terramark.

  7. La naturaleza intrínsecamente perversa de la inversión económica.

  8. Objeciones filosóficas al desarrollo tecnológico y al capitalismo como modelo de sociedad.

  9. Los origenes de la ultraderecha norteamericana de una empresa vinculada del accionariado.

  10. Apelaciones al grado de utilidad del mismo.

  11. Afirmaciones tácitas sobre rédito político que se podría obtener.

  12. El plan perverso para saquear África y producir una tercera colonización, una colonización técnica. Globalización inhumana.

  13. El costo de 60 millones de euros aproximadamente y los criterios de inversión.

  14. Descalificaciones y calumnias diversas contra el honor de las personas promotoras del proyecto que no reproducimos por respeto y consideración a las  normas legales que protegen a las personas.

Hay más, pero con esta son suficientes para demostrar las reticencias mostradas por algunos sectores contrarios. Algunas de estas objeciones me parecen dignas, fruto de un interés legítimo del debate de ideas serio, de una exigencia de rendir cuenta. En estos casos respetamos sus planteamientos, especialmente el punto cinco y trece que merecerían un debate  profundo  y sereno. Otras no llegan a la categoría de opinión razonada, pero también las respetamos. La mayoría de las objeciones permanecen a la espera de una demostración apoyada en hechos contrastables. Ninguna alternativa.

Se podría hacer demagogia barata y relativizar el costo de la inversión con argumentos del tipo: Comparándolo con los presupuestos del CD Tenerife – 3 años de su presupuesto –, un tercio del valor de Cristiano Ronaldo, o que cuesta menos de la mitad del Gran Telescopio de Canarias. No es serio. Es verdad que hemos puesto en juego demasiado dinero. No obstante, si me gustaría invitar al lector a que realice una estimación del valor de un NAP a través de una consideración general.

Cada bit de información que es transportado por internet tiene un costo. (1) El volumen económico del flujo de información por internet se encuentra entre las tres grandes fuentes de riqueza del planeta – en este momento – junto a la alimentación y la obtención de energía. Un sólo segundo de desconexión de internet, imprevista y a escala mundial, ocasionaría perdidas cercanas a los presupuestos de los grandes Estados, con consecuencias inestimables e irreversibles en la seguridad del planeta y un alto costo de vidas humanas. Cuidado: no somos ingenuos. No estamos afirmando que vayamos a entrar en la tarta de beneficios global de internet, pero si que disponemos de una plataforma real para entrar en el juego con amplio margen. Otros argumentos socioeconómicos interesantes son  que: EEUU y China invierten en África, (2) hay oportunidad de inversión y recuperación junto con posibilidades para el posicionamiento de empresas, (3) aparecen medios para impulsar a las naciones africanas; (4) es factible la reducción de la dependencia tecnológica canaria y avanzar en (5) la diversificación del modelo económico, así como (6) relanzar I+D+i en el binomio de la empresa – centros superiores, (7) atraer inversión… Demasiados temas.

La materia prima del NAP es la información, un recurso cuyo valor se decanta a favor de las buenas prácticas comerciales, hacia la inteligencia y originalidad de los proyectos. Esta es la clave.  No hablamos de materia pesada. Es factible acceder a la riqueza a través de planes de iniciativa privada o mixta que sean competitivos, que busquen un punto de apoyo en los huecos de la estructura de su negocio a escala mundial. No vendemos uranio ni petróleo, vendemos buenos servicios con la información. Posiblemente sea el sector económico en que el éxito esté más mediado por la calidad de los proyectos e iniciativas, mucho más que por costo de la materia prima y su transformación. Hablamos de relanzar la industria canaria y los sectores primarios. Correcto. Promover la industria de la información es una solución real para una sociedad con talento, capaz de plantear formas eficientes y competitivas, de cubrir necesidades dentro y fuera. Para todos, la constante común es un NAP adaptado a nuestras especificidades regionales.

Por último. Canarias necesita tecnología, conexión rápidas y flexibles con valor social. Esta tecnología aportará medios técnicos para la docencia, para los centros tecnológicos e investigación, para los hospitales, para una administración descentralizada y transparente – imposible sin medios informáticos avanzados – , para que los medios de comunicación e información accedan a innovadores y atractivos recursos.

El NAP podría ser una inversión fallida. Nosotros pensamos que es una  propuesta digna, un elemento capacitador. Pero es verdad, no hay certeza al 100%. Los signos del fracaso podrían encontrarse en una cierta parálisis en las iniciativas privadas, en el nivel de calidad de los proyectos de explotación, o bien en la obtención de financiación. La iniciativa privada y  los centros de investigación y tecnología serán un factor decisivo en la explotación del mismo. El legislador, por su lado, tiene el compromiso de garantizar las óptimas condiciones para que germine.  De lo que estamos seguros, con una confianza bien fundada, es que el actual estado de formación e iniciativa de canarios está capacitado para lograr el éxito económico y social y llegar también a sus dos continentes  de referencia.

Disculpen la extensión. ¿Cuál será la versión del 2012?

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Napwaci o "NAP Canarias". Versión 2009.

Dos años después de haber escrito algunas líneas sobre el proyecto tecnológico de mayor calado y repercusión que se acomete en nuestro archipiélago  –  hablamos de NAP de Canarias o Napwaci – abreviatura de Network Access Point– nos proponemos hacer algunas consideraciones muy generales. Con el fin de presentar nuestro punto de vista es importante exponer  algunos aspectos centrados en lo que es un NAP, su valor social y económico.

Un NAP es una infraestructura en las que se solapan físicamente diferentes proveedores de acceso a Internet o ISPs  ( Internet Service Providers ) , aquellos que gestionan las peticiones de acceso a internet.  Los NAP son los centros por los que se conduce la información por Internet de forma primaria; son los puntos de acceso directo, también hace referencia a toda la infraestructura físicas por las que se traslada información  de un punto a otro.  En ellos  hay diferentes elementos:  cables ópticos primarios, encontramos empresas que gestionan los caudales físicos de información que soportan estos cables – los proveedores ISP que mencionamos antes – , y un segundo nivel de empresas e instituciones, usuarios en el NAP dispuestos a acceder a Internet mediante la adquisición de las mejores condiciones, por ejemplo, nuestra diminuta empresa. Por tanto, un NAP es un engendro técnico capacitado para establecer conectividad a máximo nivel, es un punto neutro donde las empresa pactan las condiciones de uso en función del nivel que desempeñe cada una de ellas.

Todos los NAP son muy similares en su estructura pero tienen distintos valores en función de una variedad amplia de factores que les afectan;  por ejemplo (1) de la naturaleza en la composición de la inversión económica en los cables de transporte, (2) tanto en su número como en su capacidad de los cables, (3) en función de la naturaleza de la inversión económica y en la capitalización de la inversión del centro tecnológico,  (4) respecto al conjunto de decisiones que afecta a los múltiples niveles de seguridad que por defecto asume la plataforma. La cotización del tráfico dirigido por el NAP (5) depende del tipo conexión jeráquica y acuerdos con otros NAPs,  el diseño físico y lógico del edificio, (6) del tipo de estrategia que los proveedores ISP han diseñado de forma independiente para el NAP y (7) los proyectos empresariales que respaldan. Son todas variables que afectan a la demanda y a la oferta. Muy complejo.

El NAP de Canarias sigue un modelo mixto de financiación con gran variedad en la composición del capital económico. Esto lo hace interesante. La catalogación de este tipo de centros está condicionada también por multitud de variables estratégicas y sociales: (a) su ubicación geoestratégica en la previsible demanda internacional de internet, presente y futuro, (b) por nivel de competencia con otros puntos neutros, (c) por rol desempeñado en el crecimiento económico regional interno y externo, su aportación a un enfoque diversificado a nuevos modelos de crecimiento y (d) depende también de cómo valoremos los efectos que produce a los ciudadanos para mejorar sus condiciones de vida, recibir las oportunidades sociales y culturales en su área de influencia más próxima. Para definir con propiedad el NAP de Canarias tendríamos que hablar en produndidad sobre estos temas salvo que se asuma el riesgo de caer en la temeridad.

También es conveniente aclarar una confusión habitual cuando se habla de los NAPs.  La conectividad a la red mundial de internet, a menudo se confunde con la capacidad de los NAP para interconectar en local grupos de empresas que intercambian entre si un volumen muy alto de información y/o un volumen de información protegida. Las estrategias de comunicación de los grupos económicos más relevantes como los márgenes de seguridad necesarios para su negocio o la creación de canales o redes privados constituyen también un campo de aplicación de un NAP, pero no el único.

Si ha llegado a este punto del post, supongo que estará pensando que las cosas son realmente complejas. Es cierto. Un NAP es algo sobre lo que se debe “hablar” con cautela, con pies de plomo. Nos explicamos. A lo largo de estos años nos hemos visto forzados a establecer un plan económico para el NAP como  pyme tecnológica, decidir sobre el volumen de la inversión y establecer un plan de servicios que lo justifique. Como empresa terminal del servicio, de tercer nivel en el conjunto de empresas que hacen su vida en un NAP, estamos en la obligación de hacer un seguimiento periódico de las noticias referentes al NAP de Canarias.

En general nos hemos encontrado con el siguiente panorama: muchas de las noticias sobre el NAP de Canarias son negativas. El argumentario es extenso y muy repetido:

  1. Las formas de contratación de los terrenos para su ubicación en La Laguna y la composición de los socios.

  2. La lejanía con el punto de inserción primario del cable marino y otros temas técnicos.

  3. Alusiones a planes ocultos de enriquecimiento en todas las variantes imaginables, prácticas que reciben hoy en término de “pelotazos”.

  4. La existencia de un grupo de poder oculto, denominado sistema inversor del “ladrillo – político” cuyo fin es el beneficio monetario inmediato.

  5. El modelo de rentabilidad económica de un NAP en Canarias

  6. La forzada analogía con la rentabilidad económica y laboral obtenida en NAP de Madrid con Terramark.

  7. La naturaleza intrínsecamente perversa de la inversión económica.

  8. Objeciones filosóficas al desarrollo tecnológico y al capitalismo como modelo de sociedad.

  9. Los origenes de la ultraderecha norteamericana de una empresa vinculada del accionariado.

  10. Apelaciones al grado de utilidad del mismo.

  11. Afirmaciones tácitas sobre rédito político que se podría obtener.

  12. El plan perverso para saquear África y producir una tercera colonización, una colonización técnica. Globalización inhumana.

  13. El costo de 60 millones de euros aproximadamente y los criterios de inversión.

  14. Descalificaciones y calumnias diversas contra el honor de las personas promotoras del proyecto que no reproducimos por respeto y consideración a las  normas legales que protegen a las personas.

Hay más, pero con esta son suficientes para demostrar las reticencias mostradas por algunos sectores contrarios. Algunas de estas objeciones me parecen dignas, fruto de un interés legítimo del debate de ideas serio, de una exigencia de rendir cuenta. En estos casos respetamos sus planteamientos, especialmente el punto cinco y trece que merecerían un debate  profundo  y sereno. Otras no llegan a la categoría de opinión razonada, pero también las respetamos. La mayoría de las objeciones permanecen a la espera de una demostración apoyada en hechos contrastables. Ninguna alternativa.

Se podría hacer demagogia barata y relativizar el costo de la inversión con argumentos del tipo: Comparándolo con los presupuestos del CD Tenerife – 3 años de su presupuesto –, un tercio del valor de Cristiano Ronaldo, o que cuesta menos de la mitad del Gran Telescopio de Canarias. No es serio. Es verdad que hemos puesto en juego demasiado dinero. No obstante, si me gustaría invitar al lector a que realice una estimación del valor de un NAP a través de una consideración general.

Cada bit de información que es transportado por internet tiene un costo. (1) El volumen económico del flujo de información por internet se encuentra entre las tres grandes fuentes de riqueza del planeta – en este momento – junto a la alimentación y la obtención de energía. Un sólo segundo de desconexión de internet, imprevista y a escala mundial, ocasionaría perdidas cercanas a los presupuestos de los grandes Estados, con consecuencias inestimables e irreversibles en la seguridad del planeta y un alto costo de vidas humanas. Cuidado: no somos ingenuos. No estamos afirmando que vayamos a entrar en la tarta de beneficios global de internet, pero si que disponemos de una plataforma real para entrar en el juego con amplio margen. Otros argumentos socioeconómicos interesantes son  que: EEUU y China invierten en África, (2) hay oportunidad de inversión y recuperación junto con posibilidades para el posicionamiento de empresas, (3) aparecen medios para impulsar a las naciones africanas; (4) es factible la reducción de la dependencia tecnológica canaria y avanzar en (5) la diversificación del modelo económico, así como (6) relanzar I+D+i en el binomio de la empresa – centros superiores, (7) atraer inversión… Demasiados temas.

La materia prima del NAP es la información, un recurso cuyo valor se decanta a favor de las buenas prácticas comerciales, hacia la inteligencia y originalidad de los proyectos. Esta es la clave.  No hablamos de materia pesada. Es factible acceder a la riqueza a través de planes de iniciativa privada o mixta que sean competitivos, que busquen un punto de apoyo en los huecos de la estructura de su negocio a escala mundial. No vendemos uranio ni petróleo, vendemos buenos servicios con la información. Posiblemente sea el sector económico en que el éxito esté más mediado por la calidad de los proyectos e iniciativas, mucho más que por costo de la materia prima y su transformación. Hablamos de relanzar la industria canaria y los sectores primarios. Correcto. Promover la industria de la información es una solución real para una sociedad con talento, capaz de plantear formas eficientes y competitivas, de cubrir necesidades dentro y fuera. Para todos, la constante común es un NAP adaptado a nuestras especificidades regionales.

Por último. Canarias necesita tecnología, conexión rápidas y flexibles con valor social. Esta tecnología aportará medios técnicos para la docencia, para los centros tecnológicos e investigación, para los hospitales, para una administración descentralizada y transparente – imposible sin medios informáticos avanzados – , para que los medios de comunicación e información accedan a innovadores y atractivos recursos.

El NAP podría ser una inversión fallida. Nosotros pensamos que es una  propuesta digna, un elemento capacitador. Pero es verdad, no hay certeza al 100%. Los signos del fracaso podrían encontrarse en una cierta parálisis en las iniciativas privadas, en el nivel de calidad de los proyectos de explotación, o bien en la obtención de financiación. La iniciativa privada y  los centros de investigación y tecnología serán un factor decisivo en la explotación del mismo. El legislador, por su lado, tiene el compromiso de garantizar las óptimas condiciones para que germine.  De lo que estamos seguros, con una confianza bien fundada, es que el actual estado de formación e iniciativa de canarios está capacitado para lograr el éxito económico y social y llegar también a sus dos continentes  de referencia.

Disculpen la extensión. ¿Cuál será la versión del 2012?