Escuchar y hablar en el marketing político

Toca reflexión. En las sesiones del encuentro del Icities en Candelaria 2009 he tenido la ocasión aprender sobre las últimas tendencias en la red, especialmente temas relacionados con la temática de la WEB 2.0 a través de un especializado y cálido grupo humano. Tuve lo ocasión de aprender y reflexionar socialmente, una buena experiencia que agradezco al colectivo. Por lo visto, las tendencias de ahora no han hecho otra cosa que confirma la puesta en acción de herramientas de interacción y participación horizontal entre personas en la red. No es un disparate pensar que cada día Internet es una instancia más de la formas de comunicarnos espontáneamente fuera de la red.

El personalizar – como atención la subjetividad de cada usuario – y el uso de tecnologías bidireccionales en la comunicación – como diálogo – son dos de los elementos intervinientes en la WEB 2.0 y no hacen otra cosa que acercar la red al esquema de la comunicación natural como he mencionado antes. Ahora puedes dialogar y enredarte con las personas sin sentirte friky porque el medio es ahora a a vez flexible y compartido, y se ajusta un poco más el estilo normal de decirnos las cosas y oímos lo que nos dicen. Tienen mucha razón los que dicen que la WEB 2.0 es un cambio de actitud.

Viendo estas cosas me he dado cuenta de un detalle: el tiempo y formato de la comunicación en internet requiere necesariamente la escucha del otro, el sistema técnico 2.0 fuerza a reconocer al otro con contundencia. Eso es así porque en un sistema de comunicación, por muchos usuarios que intervengan, las relaciones son preferente diádicas, esencialmente entre dos personas. Es ciertos que puedes estar departiendo intensamente con un grupo, pero con cada persona del grupo mantienes una relación “entre dos”: tu y él/ella. El medio técnico y social de internet fuerza a relaciones paritarias, muy simples y directas.

¿Qué pasa con todo esto? Pues que internet es un escenario para grandes apegos y decepciones. La tecnología imponen un sistema de interacción sin distracciones y comprometido. Si funcionas así puedes alcanzar cuotas de liderazgo que en el “mundo de las miradas” – más allá del monitor – sería complicado obtener. Posiblemente seamos igual de antisociales y egoístas en la red que fuera de ella, pero internet fuerza a relaciones sociales, aquí son más difícilmente eludibles. Si te comprometes no falles, el tiempo del mensaje en la red es eterno, en tu bandeja tendrás un email de un colega como el eco permanente de una conversación en el aire. ¡Salio bonito esto!

Escuchar parece serque es atender al discurso del otro y dar después una respuesta comprometida. Si lo haces lográs fuertes vínculos, si no lo haces, tienes grandes rechazos y alguna maldición del deuteronomio . Esto en el fondo es sólo cuestión de la física emocional del personal.

Si usted es político y participa con la ciudadanía en estas movidas, es decir, que escucha y responde con mensajes auténticos, entonces se arropará de vínculos personales fuertes y duraderos y de camino apuesta por una mejora en el sistema democrático y representativo. Si por el contrario fracasa en el intento no coloca la mejor base para su futuro. Evidentemente esto no ocurre sólo en Internet, pero ahora también en Internet.

Más tecnología relacional implica más compromiso. Quizás el líder político del siglo XXI mueva masas porque es reconocido su papel en una red más amplia que la de su partido y sea valorado a través de su votación en las listas abiertas de agrupaciones políticas. La red sin atención personal no será nada. Asegurate que detrás de un email existe una actitud de escucha creíble.

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